Sobreprotección, un daño a la salud mental

No vayás ahí porque es peligroso. Mejor yo lo hago porque te puede pasar algo. No vas a la excursión porque no te van a cuidar bien. No podés ir a la piyamada porque qué se yo cómo es esa casa. NO es la palabra favorita de los padres sobreprotectores que en la mayoría de casos ignoran que la relación de ellos con sus hijos durante la infancia, es determinante en el desarrollo psicológico de los menores. Sobreprotección significa exagerar el rol que se tiene como padres, es querer vivir a través de los hijos, tomar decisiones por ellos, decidir lo que es bueno y lo que es malo para ellos, pensar que ellos no son capaces de tomar buenas decisiones, considerar que los hijos e hijas son demasiado inmaduros para saber lo que quieren, así define la psicóloga Sheyla Palacios este problema común en muchos hogares y que lamentablemente es una actitud inconsciente de los padres y madres. Lo peor de esta situación, según la especialista, es que este modelo de crianza ocasiona grandes daños a sus hijos. Sin embargo, también en algunos padres este modelo suele ser muy consciente, y lo que sucede es que a través de la dependencia de sus hijos, les alimentan su ego y la necesidad que pueden sentir de su valoración respecto de todo lo que hagan. La sobreprotección es el primer factor destructor de la seguridad de las niñas, niños y adolescentes. Paraliza su desarrollo integral, la formación de una adecuada autoestima, contribuye a la formación de personalidades inseguras y dependientes hacia otras personas, señaló Palacios. La psicóloga afirmó que numerosas investigaciones señalan que la sobreprotección puede ser un obstáculo para el desarrollo óptimo del niño y que, incluso, puede afectar de forma negativa y profunda al futuro adulto. Aunque no todos los pequeños reaccionarán igual ante un estilo relacional sobreprotector por parte de sus padres, para ella, muchos tendrán baja tolerancia a la frustración y una incapacidad para reconocer sus errores, serán inseguros con problemas para relacionarse con los demás, tendrán un desarrollo psicológico inferior a su edad o serán niños, adolescentes o adultos que siempre estarán aburridos o descontentos con sus vidas y/o con sus relaciones interpersonales. La psicóloga recomienda que durante la primera infancia es necesario que los niños sientan que sus progenitores están para protegerles y cuidarles. De este modo, crecen con confianza para aventurarse a explorar el mundo. Pero, poco a poco, las madres y padres deben irles dando espacio, dejarles tomar sus propias decisiones y cometer sus propios errores, también deben equivocarse y sentirse frustrados o aburridos; eso es parte de las experiencias de la vida que le ayudarán a crecer y madurar emocional y psicológicamente.